Archivos Mensuales: febrero 2013

Reunión Informativa en Parla

El próximo día 1 de marzo celebraremos una reunión de socios y simpatizantes en Parla, donde expondremos las futuras actividades de la misma y la organización del Proyecto, junto a las personas interesadas y profesionales colaboradores. Nuestra primera actividad pública a la que esperamos sigan muchas más durante muchos años. Esperamos contar pronto con todos vosotros.

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Cada esfuerzo, una recompensa.

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Estamos acostumbrados a que cuando los niños, y los no tan niños, hacen lo que se espera de ellos, nunca pase nada, porque es lo “normal”. Sin embargo, cuando hacen algo mal, el castigo es instantáneo. Esta conducta tiene muchos inconvenientes, nada recomendables, para la educación de los hijos. El más importante es que, acostumbrados a recibir la atención de sus padres o tutores únicamente cuando hacen algo mal, utilizarán este comportamiento siempre que quieran recibir una atención especial de los mismos, aunque sea en forma de castigo o reprimenda. Vivir en un mundo donde el castigo es la llave de la atención, acarrea que acaben creyéndose el papel de “malos” que esa búsqueda de atención les ha llevado a representar. Obviamente, la convivencia con ellos será mucho más difícil para los padres, puesto que creerán que es un tema conductual, en lugar de afectivo (como suele ser en la mayoría de los casos) y la situación irá de mal en peor: voces, malas caras, falta de motivación y de ilusión, falta de confianza, etc.

Para evitar este tipo de situaciones, es importante que los padres y tutores sean conscientes de la importancia del refuerzo positivo de sus hijos. Al igual que el castigo sigue a la falta, la recompensa ha de seguir al buen trabajo y a la buena actitud. De esta manera, si quieren llamar la atención, lo harán de manera positiva. No debemos olvidar que los ambientes donde reina el cariño y la confianza son mucho más atractivos para cualquier persona que los contextos que carecen de ellos. Así que os recomendamos, como siempre, no conectar el piloto automático (por muy cansados que estéis) e intentar siempre recompensar los esfuerzos de vuestros hijos con el mismo ímpetu con que el castigo sigue a la falta.